Desde el punto de
vista del terapeuta cada parte del cuerpo me habla a través de cada
anomalía que padezco. Si deseo una vida dichosa debo estar dispuesto
a ver de forma diferente aquellos aspectos de un asunto, problema o
cuestión, que me causa angustia y hace que me aferre a viejas ideas
y creencias, para encontrar las diferentes pautas mentales de los
problemas o disgustos futuros que se esconden en el cuerpo. Como una
comprensión del sentimiento o pensamiento culpable, la culpa siempre
busca castigo, no pudiendo hacer lo que se desea. El resentimiento
se alberga en los conflictos y discusiones, por consiguiente los
trastornos físicos me enseñan las pautas de los pensamientos, que
son los que constantemente crean las enfermedades de las diferentes
partes del cuerpo.
Perteneciendo la parte derecha del
cuerpo a la parte patriarcal y la izquierda a la matriarcal,
generalmente me enfado con el sexo opuesto bajo la influencia del
temor o del miedo, el cual se transforma en la necesidad de castigo
contra la propia salud, siendo la causa de las enfermedades,
infectando el cuerpo y enconando el dolor hasta hacerme hervir la
sangre, corroyendo el interior del cuerpo de pensamientos negativos
y provocando las dolencias.
Bajo la influencia del temor, del
miedo o de la culpa, que tanto atemoriza a millones de personas
repartidas por los cinco continentes, la culpa siempre busca
castigo, provocando una o varias anomalías. Son muchas las
enfermedades del cuerpo provocadas por el sentimiento de
culpabilidad, matriarcal o patriarcal, que se asienta en la base del
entendimiento, sobre los pensamientos y las palabras.
Fuera de la cotidianidad de la vida
resulta muy difícil decidir las acciones a realizar, a veces, aún
estando en lo cierto, individualizo la experiencia, convirtiéndola
en algo preocupante o traumatizante, haciendo parecer ficticio
aquello que recibo de algo que ya conocía en ese mismo momento, el
resultado de los mensajes de mi vida pasada. En ciertos momentos
desagradables resulta muy delicado ver y comprender cada situación
de mi vida actual, reconociendo los recuerdos emocionalmente más
delicados de mi existencia, como resultado de la vida misma, de lo
que puedo hacer o evitar, de aquello que sirve o que no sirve.
Siendo tal como soy, me apruebo en el momento presente y apruebo lo
que veo a mi alrededor, aceptándome y abriéndome jubilosamente a la
vida, encontrándome relajado ante el proceso de la vida.
Liberándome de todos mis miedos me
siento a salvo en cualquier lugar y momento. Confiando en el proceso
de la vida me siento a salvo y seguro. Creyendo en mis pensamientos
diarios y reconociendo mi verdadero valor me comunico con facilidad.
Confiando en mí, confío en los demás y en la vida. Me amo y apruebo
totalmente asumiendo el control de mi vida, sintiéndome en paz
conmigo mismo y con la vida diaria. Encontrándome con mi sexualidad
elijo una vida dichosa y plena.
Escogiendo, aquí y ahora, la
dirección correcta, en paz y en orden con los pensamientos, el
pasado, pasado está: agua pasada no rueda molino. Con amor me libero
totalmente del pasado mereciendo lo mejor de la vida. Sintiéndome
bien en cada momento, desprendiendo júbilo, abriéndome a todo lo
novedoso de la vida cotidiana y reconociendo mi valía en la vida, me
apruebo y apruebo la vida. Para poder comunicarme emocionalmente con
los demás, algunas veces descubriendo lo desagradable, descubro que
no hay nada bueno ni malo a mi alrededor, resultando muy difícil
decidir, aunque en cualquier momento puedo descubrir experiencias
difíciles en la vida.
Descubriendo, probablemente de un
modo misterioso, quién deseo ser en cada momento, puedo experimentar
en ese momento de la vida el conocimiento de cómo y cuándo deseo ver
en las experiencias, esto o aquello, descubriendo y experimentando
lo que quiero ser de un modo individual, aunque pueda resultar
desagradable. Puedo recurrir a los pensamientos directamente para
ver las posibilidades que se abren al salir de mis propios esquemas,
aunque a menudo están en lo cierto y lo sé. Sin embargo, si lo que
recibo no me gusta, con un solo pensamiento cambio de dirección,
analizando las situaciones más simples y complejas, experimentando
anticipadamente la desesperanza de la lucha mental en los quehaceres
cotidianos de la vida.
Puedo evitar las dificultades con
un solo pensamiento. Llamando de distintas maneras al inconsciente,
descubro las dificultades cotidianas que se manifiestan en un
momento de fuerza de los recuerdos emocionales. El valor para
cambiar la forma de ver y comprender la vida depende directamente
de mí, ya que no hay nada que sea bueno o malo, sólo existe aquello
que sirve o que no sirve. Puedo recurrir a los pensamientos que ya
conozco, y que a veces reconozco anticipadamente, en el momento
mismo de las posibilidades y afirmaciones del conocimiento,
resultando muy difícil decidir sobre algo que ya conocía,
dependiendo del momento, de la lucha mental que se encuentran en los
recuerdos y de las dificultades de las experiencias de la vida. Un
pensamiento puede comunicarme misteriosamente, en cualquier momento
o situación, la esperanza de los quehaceres cotidianos de la vida,
compartiendo experiencias interesantes desde el principio.
Conociendo las afirmaciones de la mayor y más triste ironía de mi
existencia, del concepto mismo de algo que ya conocía de mí mismo,
sin saber qué es lo útil o lo inútil y sin que medie, fuera de lo
común, lo misterioso de una afirmación u otra, dependiendo de las
fuerzas y del valor que emplee para dar los pasos hacia el cambio de
la vida.
Del resultado de otras personas que
logran dar estos pasos, veo con claridad lo que yo puedo hacer con
la elección más importante de mi vida. En el momento en que decido
ser lo que soy en la vida, y ante las grandes dificultades, veo y
comprendo lo que puedo cambiar con sólo un pensamiento diario, ya
que en los momentos de grandes dificultades se consigue el
equilibrio experimentando con un solo pensamiento. En el mismo
instante en que se forman mis experiencias me siento a gusto con mi
cuerpo. Amándome y aprobándome con mi nuevo conocimiento y forma de
pensar de la vida cotidiana, manifiesto el cambio de los
pensamientos de las dificultades cotidianas, alcanzando grandes
sensaciones. Debido a lo que me sucede en este momento de la vida,
recurro cada día a los recuerdos, viendo y comprendiendo las
diferencias, sintiéndome confiado con el proceso de la vida.
Conectado completamente con mis pensamientos, que forman ideas
gratificantes, asimilando todo lo novedoso con armonía, viviendo y
viendo todo lo que hago, disfrutando del proceso de la vida.
Pudiendo cambiar las pautas de los
pensamientos constantes que crean los demás día a día, expresando
los sentimientos sinceramente, siendo yo mismo quien realmente deseo
ser y reconociendo los cambios respecto al pensamiento anterior.
Abriéndome completamente a la vida
sé que estoy a salvo, fluyendo con cada experiencia diaria, llenando
mi mundo de alegría, sintiéndome en paz con la vida y reconociendo
el momento con anterioridad, siendo quien deseo ser. Escogiendo la
paz, que a veces resulta muy delicada, en la vida no se pueden
evitar los pensamientos de lo más profundo del ser, del ego y del
subconsciente.
Por inseguridad, decepción o
fracaso en esta carrera por ganar la aceptación y el afecto, la
sensación de que no queda nada donde apoyarse en la vida suele
representar temor, indicando la necesidad de mantener decisiones de
control sobre mí mismo. Cubro el miedo generado por desconfiar de la
vida, sintiéndome culpable e incapacitado por la pérdida de
movilidad mental, viendo con comprensión y compasión mis
pensamientos bajo la influencia del miedo de los pensamientos negativos.
Para pedir sinceramente lo que necesito, repito los pensamientos
tres veces al día durante un mes. Para poder comunicarme,
experimento el cambio que se produce en mí, sabiendo y reconociendo
lo importante que soy para llevar alegremente las experiencias
delicadas en cualquier momento. En ciertos momentos importantes, que
se esconden tras las dolencias corporales, con un sólo pensamiento
puedo evitar las situaciones comprometidas de mi existencia, puedo
quitarme las dolencias quitando los pensamientos que las causó por
rechazo y odio hacia mí mismo.
Cuando estoy usando pensamientos
liberadores y estoy sano, encuentro, entre el ego que se asienta en
la base misma del entendimiento del subconsciente, las posibles
causas que me resultan delicadas y muy probablemente difíciles,
bases de las formas, necesarias para sustentar al yo, para ver y
comprender cualquier cosa que se haya hecho, viendo con claridad la
fuerza y el valor necesarios para el cambio.
Recurro a los recuerdos para
comunicarme con mi verdadero yo, para cambiar de dirección y de
forma de ver, y para comprender la vida en una situación anterior,
experimentando de nuevo la co-creación de la vida diaria sin que
medien pensamientos delicados de recuerdos anteriores en el momento
menos inesperado, recuerdos emocionales que cambio algunas veces de
dirección misteriosamente. Me enfrento a una forma diferente de
vivir la vida inundándome de valor.
Sintiendo la verdadera fuerza, me
inundo de valor, el cual abandono con un solo pensamiento, sin tener
claro qué hacer cuando, de pronto, tropiezo como resultado del
trabajo en las comunicaciones de los pensamientos, golpeando en el
corazón las creencias encaminadas directamente a mi forma de ver y
comprender la vida diaria, lastimándome lamentable y emocionalmente
el corazón.
Al comienzo, y como recordatorio,
los médicos irán cortando trozos para efectuar la curación del
trastorno, que se originó de la nada con los pensamientos, por
métodos internos. El esfuerzo de los médicos no dará los frutos
esperados si no se corrigen los pensamientos ya que el paciente, con
sus pensamientos sin cambiar, seguirá dándole poder a la dolencia
una y otra vez, hasta que ya no haya nada que cortar.
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